Este espacio busca (entre muchas otras cosas) propiciar la reflexión y la difusión Cultural/cultural. Más allá de plasmar pensamientos de manera unilateral, de ser un mero altavoz para el autor, este blog plantea la necesidad de una crítica bilateral, de inter-acción; un diálogo en el que siempre hay algo más que decir.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los Minondo: de lo privado a lo público




El Bicentenario quedó a deber en muchos sentidos, tanto para los círculos académicos como para la población en general (o ¿será que no pasó de ser una buena fiesta?). Dentro de los esfuerzos televisivos que habrían de destascarse se incluyen Discutamos México, Gritos de muerte y libertad, y la serie que ocupa esta entrada, Los Minondo.

Producida por Once TV, Los Minondo relata las vivencias de una familia desde la decadencia del Virreinato hasta la Revolución, mediante una perspectiva que los relaciona directamente con los acontecimientos históricos más relevantes de dicho periodo. A través de la historia de Manuel Minondo y su descendencia -tanto con la española Cayetana Minondo como con curandera Eduviges San Juan-, el espectador vive los acontecimientos públicos que se gestaron en aquellos años, mezclados con las intrigas y problemáticas propias de la esfera privada.
Lo más sorprendente de dicha serie son las ambientaciones y los detalles que se cuidaron para recrear cabalmente las costumbres de la época y las relaciones que se daban entre lo público y lo privado. Para esto, el vestuario, la música y la fotografía cumplen a la perfección su cometido de sumergir al espectador en uno de los periodos más complicados de la Historia de México.

No obstante, la serie tiene algunas fallas. Si bien el guión desarrolla una historia llena de drama y peripecias, pareciera como si se forzaran las relaciones de la familia Minondo con los acontecimientos históricos. De repente todos son amigos o conocidos de los principales próceres de la Patria, lo cual tiende a restar credibilidad al impacto que tuvieron las guerras de Independencia, de Reforma, o la invasión norteamericana, en la cotidianidad del mexicano. Un conocido de Benito Juárez o de Agustín de Iturbide seguramente vivió la Historia de manera diferente a alguien ajeno por completo a dichas figuras. Además, los saltos en el tiempo llegan a sorprender al televidente: si no tenemos frescos nuestros conocimientos históricos, podemos perdernos en la trama. Supongo que es un riesgo que se corre al evitar (no siempre con éxito) ser una serie aleccionadora, casi documental.

A pesar de lo anterior, vale la pena checar la propuesta de Once TV (los episodios pueden encontrarse en YouTube), la cual se suma a otras de muy buena calidad como XY o Bienes Raíces. Enhorabuena por Once TV.

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