Este espacio busca (entre muchas otras cosas) propiciar la reflexión y la difusión Cultural/cultural. Más allá de plasmar pensamientos de manera unilateral, de ser un mero altavoz para el autor, este blog plantea la necesidad de una crítica bilateral, de inter-acción; un diálogo en el que siempre hay algo más que decir.
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martes, 1 de febrero de 2011

Los ingleses, siempre caballeros

"Imagina despertar y darte cuenta que eres un idiota".



El título de esta entrada, con toda intención, abusa de uno de los estereotipos más difundidos sobre los ingleses. Lamentablemente, una vez más comprobamos que la generalización es un error, sobre todo en el caso de los conductores del programa Top Gear.

El humor se pierde ante una ofensa directa a la cultura y sociedad mexicanas. Podríamos estar de acuerdo en el hecho de que todo estereotipo tiene una pizca de verdad. Sin embargo, la generalización y la burla hacen de cualquier aproximación cultural un acto de flagrante xenofobia. La ignorancia de los conductores ante la riquísima cultura mexicana (ya quisieran los ingleses la diversidad gastronómica que posee nuestro país) y la falta de sensibilidad por sus habitantes solo denotan un espíritu que simplemente podemos catalogar como "estupidez".

Por su parte, y contrario al comentario de los conductores, la Embajada mexicana en el Reino Unido ha emitido una queja en la cual solicita a la cadena BBC una disculpa pública por los comentarios "vergonzosos, inaceptables e incomprensibles" hacia los mexicanos y su cultura.

Esperemos que ejemplos como éste no se repitan y sirvan como una lección sobre discriminación y contenidos televisivos mediocres, problemáticas de las cuales los mismos mexicanos no estamos exentos.

Para mayor información sobre las acciones de la Embajada mexicana, la nota de Milenio Diario: http://www.milenio.com/node/635429

lunes, 10 de enero de 2011

Chido, chido valedor.


Sin palabras.

Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiqMOW98ObQFFHZRyQseWjGOqAeVQMUTbi-0FeKCc-vEbKQuuWjOdeLBHn8LoG_n8U2UJSCabchxI7g_GaL-6E3vF0GpMwpYehCeiMYk_gwEZlzyDSHGRn4BmtAJIWXFGGNiWxXpGSSxSS3/s320/chidojpg

domingo, 9 de enero de 2011

¡Notable! ¡Sobresaliente!



Ayer hablábamos de cómo el fútbol puede ser visto por el espectador como un escape o distracción de la realidad. Al trasladar el centro de la acción del espectador al futbolista, tenemos otra variante de las posibilidades o los alcances del fútbol: el balón como llave para acceder a un futuro que se muestra poco prometedor.

Acorde a Monsivásis en Aires de familia, el fútbol llega a ser "la oportunidad única de encumbrarse y Ser Alguien". Este Ser Alguien se materializa en las estrellas (al estilo de Hollywood), en los grandes héroes, los romperredes que "representan los modelos perfectos del ascenso, de la maestría que no requiere de riqueza previa, del abrirse paso como si todo fuese una cancha". Historias como las de Maradona o Cuauhtémoc Blanco (sin afán de comparar), quienes se abren camino desde las condiciones más paupérrimas hasta la cúspide de los anhelos populares, poseen un denominador común: un verdadero héroe del fútbol, además de talento, necesita identificarse con el Pueblo, con esa masa que sigue día a día sus proezas y canta a todo pulmón sus himnos. De otra forma, serás un crack, pero jamás el ídolo de multitudes.

Y es que el Pueblo ve en ellos a los que "si la hicieron", que le "pegaron a la grande"; hombres para los que el juego, más allá de una muy redituable profesión, sigue siendo la entrañable cascarita. Para aquellos que presenciamos el juego, los ídolos son quienes, como dicen los cronistas deportivos, aprovecharon la única que tuvieron.

sábado, 8 de enero de 2011

¿Dónde quedó la bolita?


Este fin de semana inició el Torneo Clausura 2011 del Fútbol Mexicano. Para muchos, el fútbol es un estilo de vida, por lo que esta noticia paliará un poco los sinsabores que deja una semana de arduo trabajo, acompañado de alguna bebida refrescante.

Banalizado por muchos, el fútbol es criticado por ser un escape a la cotidianidad y a la frustración generada por n número de factores: el trabajo, la suegra, los padres, los hijos, el gobierno, etc. Y peor es cuando juega la Selección Nacional, donde sus críticos aseguran que dichos partidos son sólo una distracción para la lamentable realidad social que vive nuestro país. En eso hay que estar de acuerdo: uno de los principales objetivos de un deporte es, precisamente, distraernos.

Es aquí donde no se debe perder el enfoque. El fútbol, antes que nada, es un deporte. Pero, como muchas cosas, no es sólo eso. No por nada está dentro de la triada de temas prohibidos en cualquier reunión, cuya aproximación sólo generará diatriba y callejones sin salida (los otros dos suelen ser, en el entorno de una "pacífica reunión", la política y la religión). Este deporte desborda pasiones, nobles y violentas. Además, conglomera a uno de los mercados más poderosos y viciados de nuestro país, muy de la mano con el de los medios de comunicación.

Que el fútbol es una tontería, un espectáculo del pueblo, puede ser, pero quisiera que aquellos que afirman lo anterior sintieran la emoción que siente aquel que mete el gol decisivo en una final o levanta en su mano la Copa del Mundo. Es una tontería de la cual yo quisiera ser partícipe. Ídolos efímeros sin duda; es parte de su naturaleza, efímeros como lo son el gol y el triunfo, perfectos para nuestra sociedad del espectáculo -aunque en estos tiempos de la reproducibilidad de la imagen y el video, el rey Pelé y sus hazañas viven en nuestros hogares y nuestra imaginación por muchos años.

Otro punto en el que habría que hacer hincapié es esa supuesta relación entre ser mexicano y ser futbolero. En alguna ocasión, Javier Alarcón afirmaba en un programa de televisión (junto a Jose Ramón Fernández y Carlos Monsiváis) que la Selección Nacional es "nuestra Gran Madre". No la Virgen de Guadalupe, no la Historia, no la Patria, no los Aliens. La Selección Nacional. Declaraciones como ésta son evidencias de un fanatismo estúpido que pierde por completo la nobleza de un deporte y de sus aficionados. También es muestra del tristísimo periodismo deportivo que existe en nuestro país, tan sesgado y carente de un análisis profundo.

A quienes disfrutan del espectáculo, con todo lo que implica, queda la frase de Pedro Antonio Flores: ¡Hágala! Para quienes no, una paráfrasis de Groucho Marx: "encuentro el futbol muy educativo, cada vez que alguien se pone a verlo, me voy a algún lado a leer un libro".

Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiWtjPcCMrmJPjCrwjva6bWrkXRTKPztjmwReCs-bG8QybH35Bd-2KEnV6B8kbCNmL4HrA6pDCS_0M01nCoSLHU_BDDfwRn9ZFmlvDEaua79wjrDUs6RMj17wEhMdjggg8fPd4HmwmnWxY/s400/sancuaunacoveladora.jpg

jueves, 6 de enero de 2011

XY: el hombre, hoy.


Próxima a finalizar su segunda temporada, XY se posiciona como una de las mejores series televisivas producidas en nuestro país (si no es que la mejor). Cabría aquí un juicio clásico pero que debiera ponernos a reflexionar sobre la producción cultural en nuestro país: XY está a la altura de las series de televisión estadounidenses. Dicha afirmación tiene que ser tratada con mucho cuidado. Por una parte, es innegable la influencia que se tiene de los Estados Unidos sobre los contenidos culturales a lo largo del globo; ahondar en ello sería un desperdicio de tiempo y espacio. Además, para una producción incipiente como la de nuestro país (específicamente en el rubro de las series de televisión), medirnos ante el extranjero, ante el vecino del norte, es, muchas veces, nuestra única opción.

Aclarado lo anterior, y con un punto que podría parecer un tanto obvio, no es necesaria una defensa de la producción nacional ante el "invasor" extranjero, sino un apoyo que no sea producto de la lástima, como alguna vez lo señaló Diego Luna en un raro momento de brillantez para el caso del cine. Series como XY no piden nada a cualquier otro contenido extranjero, pero eso no es suficiente. Primero deben de ser tratadas al nivel de cualquier otra serie. Olvidarnos de esa categoría de "Serie mexicana", como si fuese parte de una taxonomía de videocentro, al lado de las "series de acción" y "series de comedia". Además, necesitan ser consumidas. El mercado cultural, como todos, es un campo de juego (o de batalla) y si los televidentes no apoyan este tipo de contenidos mediante sus dos únicas herramientas, el consumo y la difusión, el proyecto está condenado. Y nadie necesita más temporadas de la Academia u horas extras de Ventaneando.

Los contenidos de la serie se encuentran disponibles en YouTube en su segunda temporada. La primera temporada se encuentra a la venta en DVD.

Imagen: http://www.eluniversal.com.mx/img/2010/10/Esp/04xy90cc.jpg

lunes, 29 de noviembre de 2010

Cultura es, entre otras cosas...

Lo que todos los que leen dicen que tienen.

La excusa perfecta para ver una obra de teatro que jamás entenderé.

Lo que el gobierno entiende por festivales.

Lo que el pueblo entiende por ferias.

Lo que tu mamá entiende cuando te mete a clases de pintura.

Lo que me falta cuando estoy tomado.

Un café y un libro (el primero, mínimo americano, los frappés no son cultos).

Cultura general (alguien explíqueme esa). Casi como darle la categoría de “inútil pero apantallante” a la cultura.

Saber un par de fechas para apantallar a tus amigos mientras juegas dominó.

Una sección en periódicos y revistas (eso si logran deslindarse de la de “Espectáculos”).

Ver al naco como “interesante” y al fresa como “dominante”.

Usar comas y acentos.

Usar palabras esdrújulas.

“Nicks” y “status” impactantes en las redes sociales. Cosas como “En este beso, sólo tú y yo” (¡menos mal!)

Imagen tomada de: http://www.buzzmarketingwithblogs.com/images/uploads/blogging_for_dummies.jpg