Este espacio busca (entre muchas otras cosas) propiciar la reflexión y la difusión Cultural/cultural. Más allá de plasmar pensamientos de manera unilateral, de ser un mero altavoz para el autor, este blog plantea la necesidad de una crítica bilateral, de inter-acción; un diálogo en el que siempre hay algo más que decir.
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martes, 1 de febrero de 2011

Los ingleses, siempre caballeros

"Imagina despertar y darte cuenta que eres un idiota".



El título de esta entrada, con toda intención, abusa de uno de los estereotipos más difundidos sobre los ingleses. Lamentablemente, una vez más comprobamos que la generalización es un error, sobre todo en el caso de los conductores del programa Top Gear.

El humor se pierde ante una ofensa directa a la cultura y sociedad mexicanas. Podríamos estar de acuerdo en el hecho de que todo estereotipo tiene una pizca de verdad. Sin embargo, la generalización y la burla hacen de cualquier aproximación cultural un acto de flagrante xenofobia. La ignorancia de los conductores ante la riquísima cultura mexicana (ya quisieran los ingleses la diversidad gastronómica que posee nuestro país) y la falta de sensibilidad por sus habitantes solo denotan un espíritu que simplemente podemos catalogar como "estupidez".

Por su parte, y contrario al comentario de los conductores, la Embajada mexicana en el Reino Unido ha emitido una queja en la cual solicita a la cadena BBC una disculpa pública por los comentarios "vergonzosos, inaceptables e incomprensibles" hacia los mexicanos y su cultura.

Esperemos que ejemplos como éste no se repitan y sirvan como una lección sobre discriminación y contenidos televisivos mediocres, problemáticas de las cuales los mismos mexicanos no estamos exentos.

Para mayor información sobre las acciones de la Embajada mexicana, la nota de Milenio Diario: http://www.milenio.com/node/635429

lunes, 24 de enero de 2011

Moda en medio de la guerra


Para aquel que dude del poder la imagen y su difusión mediática en la sociedad contemporánea, Milenio presenta una nota referente a la denominada "narcomoda", la cual se basa en el uso de playeras tipo polo de la marca Ralph Lauren, similares a las que portaban Edgar Valdés "La Barbie" y Jorge Balderas "El JJ" al momento de su captura.

Dos aspectos hay que destacar en esta curiosa nota. Primero, el reportaje tiene lugar en un tianguis, en el cual se venden las susodichas playeras de imitación, con precios alrededor de los 600 pesos (mientras que una pieza original tiende a costar más del triple). Esto nos habla del segmento del mercado al que van dirigidas –supongo que es más difícil que las clases altas se vinculen con este tipo de productos, tanto por la piratería como por la situación actual. Segundo, la influencia de los medios de comunicación que, sin querer, parecen estar dictaminando una nueva tendencia que se identifica con el enemigo oficial de esta cruenta guerra.

Para la nota completa y el video: http://www.milenio.com/node/628639


domingo, 9 de enero de 2011

¡Notable! ¡Sobresaliente!



Ayer hablábamos de cómo el fútbol puede ser visto por el espectador como un escape o distracción de la realidad. Al trasladar el centro de la acción del espectador al futbolista, tenemos otra variante de las posibilidades o los alcances del fútbol: el balón como llave para acceder a un futuro que se muestra poco prometedor.

Acorde a Monsivásis en Aires de familia, el fútbol llega a ser "la oportunidad única de encumbrarse y Ser Alguien". Este Ser Alguien se materializa en las estrellas (al estilo de Hollywood), en los grandes héroes, los romperredes que "representan los modelos perfectos del ascenso, de la maestría que no requiere de riqueza previa, del abrirse paso como si todo fuese una cancha". Historias como las de Maradona o Cuauhtémoc Blanco (sin afán de comparar), quienes se abren camino desde las condiciones más paupérrimas hasta la cúspide de los anhelos populares, poseen un denominador común: un verdadero héroe del fútbol, además de talento, necesita identificarse con el Pueblo, con esa masa que sigue día a día sus proezas y canta a todo pulmón sus himnos. De otra forma, serás un crack, pero jamás el ídolo de multitudes.

Y es que el Pueblo ve en ellos a los que "si la hicieron", que le "pegaron a la grande"; hombres para los que el juego, más allá de una muy redituable profesión, sigue siendo la entrañable cascarita. Para aquellos que presenciamos el juego, los ídolos son quienes, como dicen los cronistas deportivos, aprovecharon la única que tuvieron.

jueves, 6 de enero de 2011

XY: el hombre, hoy.


Próxima a finalizar su segunda temporada, XY se posiciona como una de las mejores series televisivas producidas en nuestro país (si no es que la mejor). Cabría aquí un juicio clásico pero que debiera ponernos a reflexionar sobre la producción cultural en nuestro país: XY está a la altura de las series de televisión estadounidenses. Dicha afirmación tiene que ser tratada con mucho cuidado. Por una parte, es innegable la influencia que se tiene de los Estados Unidos sobre los contenidos culturales a lo largo del globo; ahondar en ello sería un desperdicio de tiempo y espacio. Además, para una producción incipiente como la de nuestro país (específicamente en el rubro de las series de televisión), medirnos ante el extranjero, ante el vecino del norte, es, muchas veces, nuestra única opción.

Aclarado lo anterior, y con un punto que podría parecer un tanto obvio, no es necesaria una defensa de la producción nacional ante el "invasor" extranjero, sino un apoyo que no sea producto de la lástima, como alguna vez lo señaló Diego Luna en un raro momento de brillantez para el caso del cine. Series como XY no piden nada a cualquier otro contenido extranjero, pero eso no es suficiente. Primero deben de ser tratadas al nivel de cualquier otra serie. Olvidarnos de esa categoría de "Serie mexicana", como si fuese parte de una taxonomía de videocentro, al lado de las "series de acción" y "series de comedia". Además, necesitan ser consumidas. El mercado cultural, como todos, es un campo de juego (o de batalla) y si los televidentes no apoyan este tipo de contenidos mediante sus dos únicas herramientas, el consumo y la difusión, el proyecto está condenado. Y nadie necesita más temporadas de la Academia u horas extras de Ventaneando.

Los contenidos de la serie se encuentran disponibles en YouTube en su segunda temporada. La primera temporada se encuentra a la venta en DVD.

Imagen: http://www.eluniversal.com.mx/img/2010/10/Esp/04xy90cc.jpg

lunes, 6 de diciembre de 2010

Los Minondo: de lo privado a lo público




El Bicentenario quedó a deber en muchos sentidos, tanto para los círculos académicos como para la población en general (o ¿será que no pasó de ser una buena fiesta?). Dentro de los esfuerzos televisivos que habrían de destascarse se incluyen Discutamos México, Gritos de muerte y libertad, y la serie que ocupa esta entrada, Los Minondo.

Producida por Once TV, Los Minondo relata las vivencias de una familia desde la decadencia del Virreinato hasta la Revolución, mediante una perspectiva que los relaciona directamente con los acontecimientos históricos más relevantes de dicho periodo. A través de la historia de Manuel Minondo y su descendencia -tanto con la española Cayetana Minondo como con curandera Eduviges San Juan-, el espectador vive los acontecimientos públicos que se gestaron en aquellos años, mezclados con las intrigas y problemáticas propias de la esfera privada.
Lo más sorprendente de dicha serie son las ambientaciones y los detalles que se cuidaron para recrear cabalmente las costumbres de la época y las relaciones que se daban entre lo público y lo privado. Para esto, el vestuario, la música y la fotografía cumplen a la perfección su cometido de sumergir al espectador en uno de los periodos más complicados de la Historia de México.

No obstante, la serie tiene algunas fallas. Si bien el guión desarrolla una historia llena de drama y peripecias, pareciera como si se forzaran las relaciones de la familia Minondo con los acontecimientos históricos. De repente todos son amigos o conocidos de los principales próceres de la Patria, lo cual tiende a restar credibilidad al impacto que tuvieron las guerras de Independencia, de Reforma, o la invasión norteamericana, en la cotidianidad del mexicano. Un conocido de Benito Juárez o de Agustín de Iturbide seguramente vivió la Historia de manera diferente a alguien ajeno por completo a dichas figuras. Además, los saltos en el tiempo llegan a sorprender al televidente: si no tenemos frescos nuestros conocimientos históricos, podemos perdernos en la trama. Supongo que es un riesgo que se corre al evitar (no siempre con éxito) ser una serie aleccionadora, casi documental.

A pesar de lo anterior, vale la pena checar la propuesta de Once TV (los episodios pueden encontrarse en YouTube), la cual se suma a otras de muy buena calidad como XY o Bienes Raíces. Enhorabuena por Once TV.