Con motivo del Día de San Valentín, un doble homenaje. Primero, al amor romántico, personificado por su máximo símbolo dentro del imaginario romántico mexicano, Pedro Infante. No hay escena que tipifique con mayor fidelidad lo que López Velarde llama "el amor amoroso de las parejas pares" que el dueto entre Pepe el Toro y su Chorreada, Blanca Estela Pavón. La interpretación de Amorcito Corazón se convirtió en el prototipo de lo que el amor "de a deveras" debe ser: noble, dulce y, en cierta medida, algo ingenuo.
El segundo homenaje, como podrá adivinarse, es al compositor de la pieza, el maestro Manuel Esperón, quien dejó de existir el día de ayer a causa de un paro respiratorio. Su trayectoria está necesariamente ligada a la llamada época de oro del cine mexicano, como es el caso del video que vemos ahora.
En paz descanse, Manuel Esperón.
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